Nuestras creencias



Nuestro lugar en la Iglesia Cristiana mundial

Somos una iglesia apostólica. Confesamos a Jesucristo y la fe de los apóstoles como fue escrito en las Escrituras. Creemos que la autoridad de la Biblia es suprema en todas los asuntos de fe, doctrina y comportamiento, y es digno de confianza. “¿Dónde está escrito?” fue y sigue siendo la piedra de toque del Pacto en cualquier cuestión teniendo que ver a la fe y practica.

Somos una iglesia católica. La palabra católica significa literal­mente universal. Esto significa que nosotros somos parte de la comu­nidad de creyentes que empezó con los primeros seguidores de Jesu­cristo, que está viva hoy en día y que continuará hasta el día en que Cristo regrese.

Somos una iglesia de la Reforma. Estamos en la corriente principal del movimiento de reforma eclesiástica del siglo dieciséis lla­mada la Reforma Protestante. Especialmente importante es la creencia de que hemos sido salvados únicamente por la gracia de Dios, sola­mente por medio de la fe, y no por algo que hagamos nosotros. La Ig­lesia del Pacto también está moldeada por el Pietismo, un movimiento de renovación que originó en Europa durante el siglo diecisiete y que enfatizaba la necesidad de una vida que está conectada personalmente con Jesucristo, una dependencia del Espíritu Santo, y de un llamado al servicio en el mundo.

Somos una iglesia evangélica. Una serie de despertares reli­giosos florecieron en Europa y América durante el siglo diecinueve y proveyeron una tierra rica para el crecimiento temprano de la Iglesia del Pacto con nuestra pasión por misiones. Históricamente los evan­gélicos han sido caracterizados por su fuerte insistencia en la autoridad bíblica, en la necesidad absoluta del nuevo nacimiento, en el mandado de Cristo de evangelizar al mundo, de la necesidad continua de la edu­cación y formación en un contexto cristiano, y en una responsabilidad de la benevolencia y el avance de la justicia social.

Nuestra identidad y el llamado a servir a Cristo en el mundo

Para la gente del Pacto, nuestras creencias principales se resumen en lo que llamamos las Afirmaciones del Pacto:

Afirmamos la centralidad de la Palabra de Dios. Creemos que la Biblia es la única regla perfecta para la fe, la doctrina y la con­ducta. El poder dinámico, transformador de la Palabra de Dios dirige la iglesia y la vida de cada cristiano. Esta dependencia en la Biblia nos lleva a afirmar que tanto hombres como mujeres pueden ser ordena­dos como ministros y ocupar todos los niveles de liderazgo. Es la razón por la cual nosotros buscamos tener diversidad étnica en nuestra iglesia y es la inspiración para cada acto de compasión, de misericordia y de justicia.

Afirmamos la necesidad del nuevo nacimiento. Al Apóstol Pablo escribió, “So alguno esta en Cristo, nueva criatura es” (2 Corintios 5:17 TNIV). El nuevo nacimiento en Cristo significa comprometer­nos a Él, y recibir el perdón, la aceptación y la vida eterna. Significa estar vivo en Cristo, y esta vida tiene las cualidades de amor, de justi­cia, de gozo y de paz. El nuevo nacimiento es solamente el comienzo. Crecer hacia la madurez en Cristo es un proceso que dura toda la vida tanto para el individuo como para las comunidades de creyentes. Dios nos forma y nos transforma—y es por medio de las personas transfor­madas por Cristo que Dios transforma al mundo.

Afirmamos un compromiso con la misión integral de la Iglesia. Los primeros “Pactistas” eran conocidos como “Amigos de la Misión”—gente que tenía la fe en común que se juntaron para re­alizar la misión de Dios cerca y lejos. La “misión” para ellos y para nosotros incluye el evangelismo, la formación cristiana, y ministerios de compasión, de misericordia y de justicia. Nosotros seguimos los dos llamados centrales de Cristo. La Gran Comisión nos envía a todo el mundo a hacer discípulos. El Gran Mandamiento nos llama a amar al Señor nuestro Dios y a nuestros vecinos como a nosotros mismos.

Afirmamos la Iglesia como comunidad de creyentes. La membresía en la Iglesia del Pacto es al confesar una fe personal en Jesucristo y esta abierta a todos los creyentes. Celebramos el bautismo y la Santa Cena como sacramentos que fueron ordenados por Jesús. Declaramos también que Dios llama a algunos hombres y mujeres a ministerios a tiempo completo. La Iglesia no es una institución, or­ganización ni un edificio. Es una comunidad de creyentes llena de gracia que participa en la vida y la misión de Jesucristo. Es una fa­milia de iguales: como e Nuevo Testamento nos enseña que dentro de la comunidad cristiana no tiene que haber ni griego ni judío; ni esclavo no hombre libre; ni hombre ni mujer; sino que somos uno en Jesucristo (Gálatas 3:28).

Afirmamos una dependencia consciente del Espíritu Santo. La Iglesia del Pacto confiesa un solo Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Nuevo Testamento nos dice que el Espíritu Santo trabaja tanto en los individuos como entre los individuos. Creemos que es el Espíritu Santo quien inculca a nuestros cora­zones un deseo de ir a Cristo, y quien nos asegura que Cristo vive en nosotros. Es el Espíritu Santo quien nos posibilita obedecer a Cristo y nos forma a su imagen, y es el Espíritu Santo en nosotros que nos permite continuar la misión de Cristo en el mundo. Es Espíritu Santo nos da dones espirituales y nos une como el cuerpo de Cristo.

Afirmamos la realidad de la libertad en Cristo. El Apóstol Pablo escribió “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad” (Gálatas 5:1 NIV). Esta liberta es un regalo de Dios para con nosotros en Cristo, y se manifiesta en una relación recta con Dios y con otros. No es un regalo privado para ser utilizado de una manera egoísta, pero es dado para servir a la comunidad y al mundo. Para Pablo, esta liberta significa que hemos sido liberados del poder de esas cosas que en si mismas suelen dividir. Unidos en Cristo, nosotros nos ofrecemos libertad, el uno al otro, para tener diferencias en asuntos de creencias o de practicas donde la Biblia y documentos históricos parecen permitir una variedad de interpretaciones de la voluntad y de los propósitos de Dios. Nosotros en la Iglesia del Pacto buscamos enfocarnos en lo que nos une como seguidores de Cristo, en vez de lo que nos divide.

Conclusión

La Iglesia del Pacto Evangélico es una iglesia de peregrinos. Has­ta que Cristo regrese, alabamos, servimos y testificamos, para que toda la tierra escuche la voz de Dios, y sepa del amor de Dios, y experimente el gozo de Dios. Si quiere saber mas sobre la Iglesia del Pacto Evangélico, pídale a su pastor la versión más larga de es­tas Afirmaciones o puede ir a www.covchurch.orgpara obtener más información.